
La isla de Avalón en la tradición celta
En muchos escritos sobre el Grial aparece una referencia precisa a una región, o isla, difícilmente accesible para quien no tenga el valor o la aptitud necesaria para acometer la empresa.En el Grand Saint Graal José de Arimatea llega a la sede del Grial, situada en Inglaterra -llamada antiguamente Albionia: "Isla Blanca"- y lo hace con medios sobrenaturales, entre los que se cuentan el cruce de aguas peligrosas, hazaña que sólo los puros de corazón pueden lograr. En el Perceval li Gallois el Grial se coloca en la isla de Avalón "en una casa santa ubicada en lo más alto de tierras de aventuras, donde yacen sepultados incluso Arturo y la reina Ginebra".En el Roman de l'Estoire dou Graal de Roberto de Borón (fines del siglo XII), a Avalón llega Pedro, uno de los escogidos del Grial, a la espera del Héroe que habrá de restaurar la paz y la Justicia.La denominación de Avalón o "Isla Blanca" otorgada a la sede donde se custodia el Grial, así como la posición polar de la misma, revelan la coincidencia de esta mítica región con la Tierra Hiperbórea de los mitos griegos y con la Tierra de la Edad de Oro de los mitos pertenecientes al área cultural ario-europea. Nada hay de casual en la referencia a Avalón, que obliga a una serie de consideraciones sobre el sentido de los relatos medievales del Grial y a rastrear las raíces precristianas cuya savia alimentó al ciclo cristiano.Avalón aparece en tales relatos como la sede incorruptible de un poder de orden sobrenatural ligado al Grial, poder del que goza el poseedor de la Copa de la realeza de Señor Universal.Así pues, analizaremos ante todo los mitos que en las distintas tradiciones europeas se refieren a la Tierra Hiperbórea (en griego hyperbóreos, por estar situada en las extremas regiones polares, literalmente: "más allá del viento de Borea"). Un breve examen de estos mitos hará más fácil la tarea de rastrear las raíces precristianas que nutrieron la narrativa griálica y de las que se valió ésta para derivar sus propios símbolos de expresión.Comencemos entonces con la tradición celta:Las sagas irlandesas refieren que los Tuatha dé Danann (o Danaan), "la Gente de la diosa Dana", estirpe solar que invadió Irlanda sometiendo a los Fomoros, provenían de Avalón, en donde habían adquirido la sabiduría extraordinaria y el poder espiritual que distinguía a sus héroes .Tras la muerte, los Tuatha dé Danann regresaron a la Tierra de Avalón, o Isla de los Bienaventurados, volviéndose invisibles a los mortales .El nombre Avalón deriva del galés afal, "manzana". En irlandés el nombre de la Región es Emaïn Ablach; en gaélico Ynis Afallach. En la Vita Merlini de Gofredo de Monmouth se lee que Arturo fue conducido a la Insula Pomorum. Avalón, por tanto, significa etimológicamente "Tierra" o "Isla de las Manzanas" (cfr. en antiguo nórdico, apaldr; alemán moderno, Apfeln). El nombre Avalón se remite a Ablem/Belem, equivalente celta de Apolo, y designa también a la Tierra del Sol, quecorresponde a la Tierra de los Hiperbóreos de la tradición griega donde Apolo pasaba una temporada del año y de donde procedía su madre Latona.Las mujeres encantadas de Avalón poseen el secreto de la eterna juventud y el héroe que llega a la isla obtiene "la corona real de la juventud perenne" . Efectivamente, uno de los epítetos de esta mítica región es, en los relatos celtas, "Tierra de los Inmortales" o "Tierra de los Vivientes".El cuento irlandés Echtra Condla Chaïm, del siglo VIII, narra cómo Echtra, hijo del rey Conn, fue conquistado por el amor de una mujer procedente de la "Tierra de los Vivientes". Ésta le ofreció una manzana proveniente de Avalón que lo alimentaba sin jamás menguar. Echtra saltó a la barca de cristal de la mujer-hada y desapareció allende los mares para nunca más volver.Avalón también recibía el nombre de Tìr na n'-òg, "País de la Juventud" y Tìr na m'béo, "País de los Vivientes" (véase el griego bíos). Allí se erguía el Árbol Cósmico (probablemente el tejo) y no había muerte ni pecado. La región era habitada por Elfos. Otras denominaciones de la Tierra Hiperbórea son: Mag Mell, "Campos Felices". El suelo de la región, sin ser cultivado, produce frutos en abundancia, característica universal de la Edad de Oro. En Mag Mell reina el rey Buadach, "el Victorioso".Tìr Sorcha, "País Resplandeciente", califica a Avalón como sede de la luz de la tradición primordial y tal vez guarde relación con la característica polar de tal lugar donde el sol por un largo periodo parece no ocultarse. Tras el influjo cristiano se le llamó Tìr Taïrngire, "Tierra Prometida". Con este nombre la veremos designada en algunos de los mitos que examinaremos más adelante.Tìr fa Tonn, "Tierra bajo las Olas", se refiere al mito del hundimiento de la sede primordial tras un cataclismo ocurrido a fines de la Edad de Oro, pero posee también un sentido metafórico si se considera el valor simbólico de las "aguas" o del "océano" con referencia al componente síquico.En el ámbito de los celtas, otros símbolos característicos de la sede hiperbórea son: el Árbol de Plata que lleva al sol al punto más alto; el Árbol de la Victoria; la Fuente de la Sabiduría; una Copa; una Bebida Inagotable; Damas Regias, o de estirpe élfica dadoras de juventud .La "Tierra de los Bienaventurados" celta conserva intactas sus características en los relatos del ciclo del Grial. En el Parsifal (principios del siglo XIII) Wolfram von Eschenbach alude al ancestro del rey del Grial, Mazadán, que es llevado a Feimurgân por Ter-de-la Schoye, una mujer de rasgos sobrenaturales. Es evidente el cambio de nombres, ya que en realidad la mujer es Feimurgân, es decir el Hada Morgana, y Ter-de- la Schoye es la "Tierra de la Dicha", la sede hiperbórea. Esquilo (Las Coéforas, 373) habla de hyperbóreos tyché: "felicidad hiperbórea".Los Tuatha dé Danann, estirpe hiperbórea, remontaban sus orígenes a la diosa Dana -llamada también Ana- quien es no sólo madre de su linaje sino nodriza universal, fuente de poder . Según el Lebor Gabàla Érenn (atribuido al obispo-rey de Cashel asesinado en el año 908) ella es madre de otras divinidades importantes, entre las cuales Ogma , inventor de la escritura ogámica; Goibniu, artífice y herrero divino; Lug y otros más.Los Tuatha dé Dannan trajeron de Avalón objetos hadados o "tesoros" a los que estaba asociado su poder. Éstos permitieron la victoria sobre los Fomoros, presentados en algunos textos como una oscura raza de gigantes que ocupaban la Britania antes de la llegada de los hombres del Norte. Fomoire significa "[gente de] debajo del mar". La Historia Brittonum de Nennius (principios del siglo IX) llama a esta raza Goemagog. En la Biblia, que barrunta el nombre, Gog y Magog se aplican a una estirpe enemiga, decididamente demoníaca, que asaltará la tierra occidental al final del ciclo presente. Gog y Magog equivalen al sánscrito Koka y Vikoka, demonios que pertenecen a las "tinieblas exteriores" (aloka) que rodean el cosmos (loka). En la cosmografía hindú el cosmos está separado del caos por una especie de muralla rodeada de altas montañas. El final del ciclo coincidirá con el derrumbe, o el agrietamiento, de esta barrera. En la tradición islámica se habla de una gran muralla que un día se habrá de resquebrajar permitiendo el desborde de las hordas de Gog y Magog, que irrumpirán de oriente .En la cosmografía nórdica el mundo de los hombres -o Tierra del Medio (Midhgardhr) - está separado del de los gigantes por el Océano, los montes y un cinturón de fuego.Los gigantes representan las fuerzas elementales del caos que, al final del ciclo, asaltarán y devastarán el mundo de los Æsir: los dioses de la luz.La victoria conseguida por los Tuatha dé Danann sobre los Fomoros no es definitiva. A la estirpe hiperbórea sucede la dinastía guerrera de los hijos de Mileadh (véase el latín miles). Ella debe luchar contra una raza autóctona afín a los Fomoros, los Fir Domhnain, "Raza de los Abismos". Posteriormente Irlanda entra plenamente en el periodo de decadencia de la Tradición caracterizado por el predominio de los Aitheach Tuatha, "Gentes plebeyas". Éstas exterminan la nobleza sobreviviente y promueven la revuelta que derroca al rey de la Tierra del Medio; es decir, el Soberano supremo de Irlanda. Aquél que reinaba sobre los reyes de las cuatro regiones de la isla desde el centro espiritual de Irlanda: Tara, el corazón de la llanura de Fál donde, sobre una colina, estaba la "Piedra de Conocimiento" para la designación de los reyes.A causa de la caída del Soberano, la verde tierra se pone completamente árida y muchas calamidades se abaten sobre el país hasta que haya de volver al trono el hijo del último rey, asesinado por los rebeldes . Se trata del motivo de la Tierra Baldía que más tarde pasará a formar parte sustancial del ciclo del Grial en que se narra cómo la tierra estéril (Gaste Terre) y el árbol seco (Arbre Sec), para recobrar vida, aguardan a que el héroe victorioso, conquistador del Grial, cure al Soberano herido, o inapto para reinar.En la narración de la gesta de los Tuatha dé Danann ha de notarse no sólo una reelaboración épica de antiquísimos hechos vinculados con la llegada a Irlanda de gentes conquistadoras. Es preciso interpretar la narración en sentido metahistórico, según el valor simbólico originario, que remite al conflicto entre un tipo de visión del mundo y de experiencia religiosa heroico-solar ("apolínea") -propia de los "hiperbóreos"- y una concepción telúrica, fuertemente caracterizada en el mito por valores inferiores, propia de la Raza de los Abismos. Esta última "raza" (el términodesigna una connotación espiritual y no exclusivamente racial), presenta rasgos semejantes a las figuras míticas que las sagas nórdicas llaman Gigantes (Jötnar). En ambos casos se trata de la manifestación de una potencia caótica que disuelve todo orden, cultural y social, que traerá de lo alto el modelo de su existencia. Esta potencia oscura, al final del ciclo -según un mito difundido en todas las culturas de la familia indoeuropea-, acabará inexorablemente por prevalecer. Empero, esta victoria marcará el preludio para el retorno de una nueva Edad de Oro. Véase por ejemplo el mito hindú de los cuatro yugam, o el tema del Crepúsculo de los Dioses (ragnarökkr) de la tradición nórdica en la Völuspá.
En muchos escritos sobre el Grial aparece una referencia precisa a una región, o isla, difícilmente accesible para quien no tenga el valor o la aptitud necesaria para acometer la empresa.En el Grand Saint Graal José de Arimatea llega a la sede del Grial, situada en Inglaterra -llamada antiguamente Albionia: "Isla Blanca"- y lo hace con medios sobrenaturales, entre los que se cuentan el cruce de aguas peligrosas, hazaña que sólo los puros de corazón pueden lograr. En el Perceval li Gallois el Grial se coloca en la isla de Avalón "en una casa santa ubicada en lo más alto de tierras de aventuras, donde yacen sepultados incluso Arturo y la reina Ginebra".En el Roman de l'Estoire dou Graal de Roberto de Borón (fines del siglo XII), a Avalón llega Pedro, uno de los escogidos del Grial, a la espera del Héroe que habrá de restaurar la paz y la Justicia.La denominación de Avalón o "Isla Blanca" otorgada a la sede donde se custodia el Grial, así como la posición polar de la misma, revelan la coincidencia de esta mítica región con la Tierra Hiperbórea de los mitos griegos y con la Tierra de la Edad de Oro de los mitos pertenecientes al área cultural ario-europea. Nada hay de casual en la referencia a Avalón, que obliga a una serie de consideraciones sobre el sentido de los relatos medievales del Grial y a rastrear las raíces precristianas cuya savia alimentó al ciclo cristiano.Avalón aparece en tales relatos como la sede incorruptible de un poder de orden sobrenatural ligado al Grial, poder del que goza el poseedor de la Copa de la realeza de Señor Universal.Así pues, analizaremos ante todo los mitos que en las distintas tradiciones europeas se refieren a la Tierra Hiperbórea (en griego hyperbóreos, por estar situada en las extremas regiones polares, literalmente: "más allá del viento de Borea"). Un breve examen de estos mitos hará más fácil la tarea de rastrear las raíces precristianas que nutrieron la narrativa griálica y de las que se valió ésta para derivar sus propios símbolos de expresión.Comencemos entonces con la tradición celta:Las sagas irlandesas refieren que los Tuatha dé Danann (o Danaan), "la Gente de la diosa Dana", estirpe solar que invadió Irlanda sometiendo a los Fomoros, provenían de Avalón, en donde habían adquirido la sabiduría extraordinaria y el poder espiritual que distinguía a sus héroes .Tras la muerte, los Tuatha dé Danann regresaron a la Tierra de Avalón, o Isla de los Bienaventurados, volviéndose invisibles a los mortales .El nombre Avalón deriva del galés afal, "manzana". En irlandés el nombre de la Región es Emaïn Ablach; en gaélico Ynis Afallach. En la Vita Merlini de Gofredo de Monmouth se lee que Arturo fue conducido a la Insula Pomorum. Avalón, por tanto, significa etimológicamente "Tierra" o "Isla de las Manzanas" (cfr. en antiguo nórdico, apaldr; alemán moderno, Apfeln). El nombre Avalón se remite a Ablem/Belem, equivalente celta de Apolo, y designa también a la Tierra del Sol, quecorresponde a la Tierra de los Hiperbóreos de la tradición griega donde Apolo pasaba una temporada del año y de donde procedía su madre Latona.Las mujeres encantadas de Avalón poseen el secreto de la eterna juventud y el héroe que llega a la isla obtiene "la corona real de la juventud perenne" . Efectivamente, uno de los epítetos de esta mítica región es, en los relatos celtas, "Tierra de los Inmortales" o "Tierra de los Vivientes".El cuento irlandés Echtra Condla Chaïm, del siglo VIII, narra cómo Echtra, hijo del rey Conn, fue conquistado por el amor de una mujer procedente de la "Tierra de los Vivientes". Ésta le ofreció una manzana proveniente de Avalón que lo alimentaba sin jamás menguar. Echtra saltó a la barca de cristal de la mujer-hada y desapareció allende los mares para nunca más volver.Avalón también recibía el nombre de Tìr na n'-òg, "País de la Juventud" y Tìr na m'béo, "País de los Vivientes" (véase el griego bíos). Allí se erguía el Árbol Cósmico (probablemente el tejo) y no había muerte ni pecado. La región era habitada por Elfos. Otras denominaciones de la Tierra Hiperbórea son: Mag Mell, "Campos Felices". El suelo de la región, sin ser cultivado, produce frutos en abundancia, característica universal de la Edad de Oro. En Mag Mell reina el rey Buadach, "el Victorioso".Tìr Sorcha, "País Resplandeciente", califica a Avalón como sede de la luz de la tradición primordial y tal vez guarde relación con la característica polar de tal lugar donde el sol por un largo periodo parece no ocultarse. Tras el influjo cristiano se le llamó Tìr Taïrngire, "Tierra Prometida". Con este nombre la veremos designada en algunos de los mitos que examinaremos más adelante.Tìr fa Tonn, "Tierra bajo las Olas", se refiere al mito del hundimiento de la sede primordial tras un cataclismo ocurrido a fines de la Edad de Oro, pero posee también un sentido metafórico si se considera el valor simbólico de las "aguas" o del "océano" con referencia al componente síquico.En el ámbito de los celtas, otros símbolos característicos de la sede hiperbórea son: el Árbol de Plata que lleva al sol al punto más alto; el Árbol de la Victoria; la Fuente de la Sabiduría; una Copa; una Bebida Inagotable; Damas Regias, o de estirpe élfica dadoras de juventud .La "Tierra de los Bienaventurados" celta conserva intactas sus características en los relatos del ciclo del Grial. En el Parsifal (principios del siglo XIII) Wolfram von Eschenbach alude al ancestro del rey del Grial, Mazadán, que es llevado a Feimurgân por Ter-de-la Schoye, una mujer de rasgos sobrenaturales. Es evidente el cambio de nombres, ya que en realidad la mujer es Feimurgân, es decir el Hada Morgana, y Ter-de- la Schoye es la "Tierra de la Dicha", la sede hiperbórea. Esquilo (Las Coéforas, 373) habla de hyperbóreos tyché: "felicidad hiperbórea".Los Tuatha dé Danann, estirpe hiperbórea, remontaban sus orígenes a la diosa Dana -llamada también Ana- quien es no sólo madre de su linaje sino nodriza universal, fuente de poder . Según el Lebor Gabàla Érenn (atribuido al obispo-rey de Cashel asesinado en el año 908) ella es madre de otras divinidades importantes, entre las cuales Ogma , inventor de la escritura ogámica; Goibniu, artífice y herrero divino; Lug y otros más.Los Tuatha dé Dannan trajeron de Avalón objetos hadados o "tesoros" a los que estaba asociado su poder. Éstos permitieron la victoria sobre los Fomoros, presentados en algunos textos como una oscura raza de gigantes que ocupaban la Britania antes de la llegada de los hombres del Norte. Fomoire significa "[gente de] debajo del mar". La Historia Brittonum de Nennius (principios del siglo IX) llama a esta raza Goemagog. En la Biblia, que barrunta el nombre, Gog y Magog se aplican a una estirpe enemiga, decididamente demoníaca, que asaltará la tierra occidental al final del ciclo presente. Gog y Magog equivalen al sánscrito Koka y Vikoka, demonios que pertenecen a las "tinieblas exteriores" (aloka) que rodean el cosmos (loka). En la cosmografía hindú el cosmos está separado del caos por una especie de muralla rodeada de altas montañas. El final del ciclo coincidirá con el derrumbe, o el agrietamiento, de esta barrera. En la tradición islámica se habla de una gran muralla que un día se habrá de resquebrajar permitiendo el desborde de las hordas de Gog y Magog, que irrumpirán de oriente .En la cosmografía nórdica el mundo de los hombres -o Tierra del Medio (Midhgardhr) - está separado del de los gigantes por el Océano, los montes y un cinturón de fuego.Los gigantes representan las fuerzas elementales del caos que, al final del ciclo, asaltarán y devastarán el mundo de los Æsir: los dioses de la luz.La victoria conseguida por los Tuatha dé Danann sobre los Fomoros no es definitiva. A la estirpe hiperbórea sucede la dinastía guerrera de los hijos de Mileadh (véase el latín miles). Ella debe luchar contra una raza autóctona afín a los Fomoros, los Fir Domhnain, "Raza de los Abismos". Posteriormente Irlanda entra plenamente en el periodo de decadencia de la Tradición caracterizado por el predominio de los Aitheach Tuatha, "Gentes plebeyas". Éstas exterminan la nobleza sobreviviente y promueven la revuelta que derroca al rey de la Tierra del Medio; es decir, el Soberano supremo de Irlanda. Aquél que reinaba sobre los reyes de las cuatro regiones de la isla desde el centro espiritual de Irlanda: Tara, el corazón de la llanura de Fál donde, sobre una colina, estaba la "Piedra de Conocimiento" para la designación de los reyes.A causa de la caída del Soberano, la verde tierra se pone completamente árida y muchas calamidades se abaten sobre el país hasta que haya de volver al trono el hijo del último rey, asesinado por los rebeldes . Se trata del motivo de la Tierra Baldía que más tarde pasará a formar parte sustancial del ciclo del Grial en que se narra cómo la tierra estéril (Gaste Terre) y el árbol seco (Arbre Sec), para recobrar vida, aguardan a que el héroe victorioso, conquistador del Grial, cure al Soberano herido, o inapto para reinar.En la narración de la gesta de los Tuatha dé Danann ha de notarse no sólo una reelaboración épica de antiquísimos hechos vinculados con la llegada a Irlanda de gentes conquistadoras. Es preciso interpretar la narración en sentido metahistórico, según el valor simbólico originario, que remite al conflicto entre un tipo de visión del mundo y de experiencia religiosa heroico-solar ("apolínea") -propia de los "hiperbóreos"- y una concepción telúrica, fuertemente caracterizada en el mito por valores inferiores, propia de la Raza de los Abismos. Esta última "raza" (el términodesigna una connotación espiritual y no exclusivamente racial), presenta rasgos semejantes a las figuras míticas que las sagas nórdicas llaman Gigantes (Jötnar). En ambos casos se trata de la manifestación de una potencia caótica que disuelve todo orden, cultural y social, que traerá de lo alto el modelo de su existencia. Esta potencia oscura, al final del ciclo -según un mito difundido en todas las culturas de la familia indoeuropea-, acabará inexorablemente por prevalecer. Empero, esta victoria marcará el preludio para el retorno de una nueva Edad de Oro. Véase por ejemplo el mito hindú de los cuatro yugam, o el tema del Crepúsculo de los Dioses (ragnarökkr) de la tradición nórdica en la Völuspá.



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